miércoles, 19 de septiembre de 2012

Mi vida sin mí.

Esta eres tú, los ojos cerrados bajo la lluvia, nunca imaginaste que harías algo así, nunca te hubieras visto como..no sé como describirlo.. como una de esas personas a las que le gusta la luna o que pasan horas contemplando el mar o una puesta de sol. Seguro que sabes de que gente estoy hablando o tal vez no, da igual, a ti te gusta estar así, desafiando el frío, sintiendo como el agua empapa tu camiseta y te moja la piel... y notar como la tierra se vuelve mullida bajo tus pies...y el olor y el sonido de la lluvia al golpear las hojas. Todas esas cosas que dicen los libros que no has leído. Esta eres tu, quien lo iba a decir...tú.




Tu padre se bebía una botella bunbury y lo llamaba desayuno, tu con una cerveza y ya estas mareada, y en el instituto no te drogas como mucho una calada de un pitillo, y sin tragarte el humo! como el tío ese que fue presidente en los Estados Unidos, Bill Clinton.

Ahora te apetecería tomar todas las drogas del mundo, pero todas las drogas del mundo no cambiaran la sensación de que tu vida ha sido un sueño y que estas empezando a despertar.

Pensar... no estas acostumbrada a pensar, con todas las cosas duras que te han pasado, con todas las ocupaciones y responsabilidades que tienes... no tienes tiempo de pensar, quizá se te ha olvidado por falta de práctica... Y te encuentras sola; estás sola, nunca has estado tan sola en tu vida, las mentiras son tu única compañía.

Ahora ves las cosas claras, ves todas las vidas robadas, las voces enlatadas. Miras todas las cosas que no puedes comprar y que ahora ni quieres comprar. Todas esas cosas que permanecerán cuando te vayas, cuando estés muerta. Y caes en la cuenta de que, todo lo que hay en los escaparates, todas las modelos de los catálogos, todos los colores, todas las ofertas, todas las recetas, todas las montañas de comida grasienta, están ahí para mantenernos alejadas de la muerte, y no lo consiguen.

* Y llegas al supermercado, sientes que hace frío, y eso te gusta. La gente siempre lee atentamente la etiqueta de sus productos favoritos para ver cuanta química llevan, y después suspira resignada mientras los meten en el carrito como si pensaran, es malo para mi..es malo para mi familia..pero nos gusta. En un supermercado nadie piensa en la muerte.*

...Y sus capacidades una a una desaparecían y no existía noche, ni estrellas, tan solo un sótano del que no podía salir y en el que nadie podía permanecer...

Lo único que te mantiene es el amor de un hombre, que te hace sentir maravillas cuando estás a su lado y cuando te empieza a hablar, te dice que te quiere, que se ha enamorado de ti. Y crees que el mundo es un poco menos malo porque él existe. Sientes que quieres pasar con él, compartir, el resto de tu vida, y todo eso... las palpitaciones..., los nervios..., el sufrimiento..., la felicidad..., y el miedo...
Quieres acariciarlo a todas horas, quieres cuidarlo y cuidar la relación, comprar algún día una casa, tener hijos, y ir a cenar un día a la semana con la que es ya tu nueva familia, arropar algún día a tus hijos y sentirte bien[...] y piensas que debes tener cuidado, que suena al clásico enamoramiento. Ya te diste cuenta de que estás enamorada, clásicamente enamorada. Clasicamente con el marido de toda la vida, y la clásica tristeza que llega cada vez que te marchas, las lágrimas, los gritos y todo lo demás.

Y no sientes nostalgia por la vida que no tendrás, porque para entonces habrás muerto, y los muertos no sienten nada, ni siquiera nostalgia.

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