lunes, 24 de diciembre de 2012

La Navidad, no siempre tan dulce.

Hace tiempo que ella se lamenta, piensa en todos sus fracasos, en todas sus pérdidas. Hace tiempo que siente que en su camino se va quedando sola. El tiempo transcurre y unos la abandonan, otros simplemente no dejan huella, y en cambio los que más quiere se van porque no pueden quedarse. 


Ella a veces llora abrazando el recuerdo de lo que le queda, intentando ignorar aquellos que la abandonaron. Y entre el silencio llega una carta. Le dice de volver a pasar unas Navidades junto aquellos que se despreocuparon hace tantos años. Ella sin pensarlo la rechaza y escribe en aquella carta el porqué; y es que si no la descuidaran durante su infancia, si trataran simplemente de escucharla en med de llenarle el oído de mentiras, ella no caería enferma. Y ella ahora podría estar radiante aunque ni un rayo de sol la alumbrase, se podría ver la alegría que transmitiría bajo un manto de lluvia sombría entre la ambigüedad; pero tiene que conformarse con sentir indiferencia.

La carta abrió una herida, porqué se acuerdan ahora de que existe? No entiende nada por lo que trata de olvidar ese hecho. Tras caer enferma, ella permaneció en el hospital, solo la visitaba sus hermanos y su madre. Pudo haber muerto entre la tristeza, pero por el amor que tenia a éstas avanzó hasta ponerse fuerte, hasta estar bien. 

-Es Navidad.-piensa mientras se enmudece en el salón donde están todos. Procura rechazar su mente que tanto la bloquea, pero a veces su propia conciencia deja desvanecer la barrera para que se sumerja en los recuerdos y en sus pensamientos que no causan más que lástima. Y termina con la conclusión de que prefiere no existir a ser devorado por el olvido del tiempo, que nunca hablen ni piensen en ella para no ser un simple recuerdo.

Y al terminar esa frase en su cabeza alguien le coge de la mano, ella levanta la cabeza y su madre le sonríe. Ella no puede evitar abrazarla. De repente se ve cenando en Navidad, sonriendo omniscente. Aún siendo una cena de tres,  se da cuenta que la unión de una familia no se mide por el número de miembros, sino por la unión que hay en ellos. Eso la reconforta y hace de ella una chica afortunada, ya que entiende que no necesita a nadie más; que algunos aparecen en tu vida para quedarse, y se quedan para siempre y con esas personas son con las que debe compartir sus fracasos y éxitos; deberles todo a ellos y desearles una gran FELIZ NAVIDAD.

*Y desde aquí un beso mando hasta el cielo, que no espere nadie para recogerlo, solo mi abuela podrá abrazarlo, Pilar cógelo, es mi manera de desearte Feliz Navidad
Observando las estrellas veo que una brilla más, siento que mi abuelo Rafael es una de ellas y cerrando los ojos le envió un fuerte abrazo y le deseo una bonita Navidad.*










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