Esta es la pequeña historia de dos jóvenes.
Derek: un chico listo, tímido, sin muchas metas, sencillo y tranquilo;
Kim era una chica hermosa, aventurera, despistada, coqueta y sin prejuicios con los demás.
Vivían juntos, compartían las tareas domésticas y mientras
Derek trabajaba en una pequeña oficina,
Kim estudiaba el último curso de bachiller para hacer una carrera, o quizás dos, o quizás... quien sabe.
El plan de
Derek? Trabajar por la semana, cine los sábados en casa, y el domingo comer en un Italiano. En verano quería viajar al mismo lugar, en una cabaña al lado de un lago tranquilo y manso. Las navidades pasarlas en familia y algún que otro fin de semana ir a un balneario. En cambio los planes de
Kim eran diferentes. Cierto que quería hacer una carrera, pero le gustaba trabajar y conocer gente nueva. Divertirse dicen algunos. Trabajó de camarera, bailando en una discoteca, de modelo, de dependiente de una tienda hippie y en otra de antigüedades. Soñaba con hacer algún día un papel importante en alguna película. Ser independiente y viajar por el mundo. Cada sábado al mediodía iba a un centro dónde era voluntaria para dar de comer a los pobres. Le gustaba la música y el deporte al igual que
Derek. Que pasa? que solo
Kim bailaba al ritmo de la música y practicaba algún deporte entre semana. A pesar de estas diferencias ellos estaban más unidos que nunca. Él la estabilizaba y ella le alocaba. Algo intermedio. El tiempo pasaba, el amor florecía y nada podía ir mejor.
Derek tranquilo y
Kim en su mundo hasta que llegó alguien.
Eva. Una joven despreocupada, inteligente y con muchas cosas en común con
Kim. Se conocieron por internet y pasaron de chatear de vez en cuando a chatear todas las noches. Querían conocerse así que quedaron en un bar a tomar un refresco. Llegaron a ser amigas. Entre tanto
Derek se ausentaba, llegaba tarde del trabajo, y se iba directo a la cama refunfuñando porque no estaba todo limpio.
Kim recogía el desorden, lo arropaba y le preparaba la cena. Comprendía el estrés que tenía y le calmaba con exitosos masajes. Aprovechando que
Derek se fue un fin de semana a cuidar a sus padres y pasar tiempo con ellos,
Kim le preguntó si mientras él no estaba, su amiga de la que tanto había escuchado hablar
Derek, podía quedarse en casa ese tiempo para que le hiciera compañía. Él sin ningún reproche aceptó. Y así fue. El sábado por la mañana
Kim se despertó algo tarde, se acercó a su pequeña cocina y vió que
Eva le había hecho el desayuno con la excusa de que era lo mínimo que podía hacer. Se turnaron para ducharse y al mediodía
Eva le preguntó si podía acompañarla a aquel centro.
Kim sorprendida y muy alegre le contestó que estaría encantada mientras en su cabeza se decía lo contenta que estaba ya que con
Derek no había conseguido que mostrara tal interés en ese proyecto. A la tarde fueron a la montaña en bici y en la cima,
Eva la besó.
Kim no se lo esperaba y tras pasar un domingo algo incomodo, ella se fue despidiéndose con dos largos besos cerca de la boca de
Kim.
Kim se la paso en clase pensando en ella y como fue ese beso. Dudaba de su sexualidad. De repente se sentía atraída por ella. Pero no dejaba de amar a
Derek. Llegó al piso y mientras cocinaba la comida del mediodía, le contó como si fuera un acontecimiento cualquiera, con risas algo forzadas, lo sucedido.
Derek perplejo ante esa situación se acercó a
Kim y le preguntó si era lesbiana. Ella dudosa en el fondo, le dijo que no. Entonces
Derek le preguntó de nuevo: -Llegasteis a algo más? quiero decir que si te dejaste o te apartaste?-
Kim le respondió que ella no siguió besándola. Pero el problema es que le gustó el beso y
Eva. Aunque eso, por el momento, lo mantuvo en secreto.