sábado, 1 de octubre de 2016

Mi esencia.

<<Soy la princesa mala de todos los cuentos. Soy el efecto de una explosión. Y por donde paso me llevo con todo, me lo traigo conmigo hasta las cenizas. Soy la que pone "peros" y nunca hay un final feliz. La atracción y devoción por todo lo prohibido, aquella a la que le encantan ser vil. Una desafiante perdición, aunque más perdida estaba yo. Soy la esencia y pureza del pecado. Soy un principio sin final, una cuerda loca sin atar. Soy de hielo y  piedra.>>
En esta historia que te quiero narrar, contaré la verdad y nada más que la verdad. Y es que en el inicio de mi ser me estremecí en llanto. Comencé a crecer y luché contra monstruos y los miedos más profundos. Con el tiempo aprendí a caminar despacio, a no necesitar tener a nadie de la mano. Éste es mi camino y sola yo me lo trazo. De tantas desdichas e impactos  me convertí cual mariposa, transformándome en alguien que nadie diría que algún día fui. Soy como el despertar de un mal sueño, la sensación que recorre tu cuerpo entre escalofríos y un golpe de realidad. Soy la piedra de un rebelde sin tirar. Soy el bien pero sobre todo el mal.  Soy la atracción por lo prohibido, una desafiante perdición. Soy el pecado en pura esencia, la agonía de tu presencia.  
Y qué peor, que mostrar ser mejor. Y qué peor que demostrar quien no soy. Dulce niña, de amabilidad trato, con odiosa ternura y un buen retrato. Ni que decir de cómo hablo, no tengo que alzar la voz mas con una mirada lo hago. Tengo duendes, tengo sapos. Tengo ideas en la cabeza y malgasto el tabaco. Adoro la noche y lo oscuro. Lo perdido, lo que nadie quiere, el otro lado. Soy la mirada de un loco, alguien atrapado en su locura. Una pedida de ayuda, un grito de salvación, una felicidad olvida llena de amor. Amor que desgasta y pierde la razon al tiempo que se consume en olvido.

Juego con fuego y adoro quemarme, juego a ver cuánto aguanto quemándome. A ver cuán fuerte soy, a ver cuánto llego tan abajo. Y definitamente, me conveirto en fuego. Y como fenix renazco de entre las cenizas de mi propio pasado.  Me convierto en tornado, en volcán en erupción. Alcanzo el cielo, jugando por lo alto. Bendito el aire que sopla  y te azota, ése que te deja sin respirar y escuchas en la cabeza los latidos bombear. Como se acelera y el caos del miedo llega. Esa sensación de todo y de vacío. De supervivencia, un grito desde el silencio. Y pronuncian excusas baratas en unos oídos sordos. Banidas palabras, intentos reflejos de antiguos recuerdos. Tristes finales para buenos comienzos.


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