Sentir el calor del sol golpeando mi cuerpo, la brisa caliente incomoda mi ser al tiempo que hace bailar mi pelo. Me acerco al borde de una gran roca. Cierro los ojos. Escucho como rompen las olas, como los niños gritan, en ese mismo instante alzo mis pequeños brazos y dejo caer suavemente mi cuerpo al vacío. Siento miedo y sensación de vivir el momento. Noto la adrenalina recorriendo mi cuerpo, hasta alcanzar la punta de los dedos de mis pies. Abro los ojos por culpa de mi inseguridad. Acabo chocando brutalmente con el agua del mar. Cierro los ojos de nuevo y dejo mi cuerpo hundiéndose al fondo del mar. La falta de aire me reclama, mi cuerpo pide oxígeno y mi cabeza calma, el corazón se acelera y el ritmo de éste hace de sinfonía en mi imaginación. Un pie se queda atrapado entre dos rocas, mi cuerpo vuelve a pedir oxígeno y mi cerebro reclama ayuda. Quería sumergirme en lo más hondo pero no de esa forma. Gracias a mi desesperación y mi entusiasmo nulo, conseguí lo que tanto deseaba, desaparecer. Me acabé abismando en los más profundos sueños para alcanzar la paz que ansiaba conseguir a cambio de un duro y caro precio, mi vida.

No hay comentarios:
Publicar un comentario