jueves, 2 de mayo de 2013

Infinitamente eterno.

Nuevos sentimientos que desconozco invaden mi cuerpo bruscamente a caricias. Pensé que en algún momento llegaría a morir de incertidumbre pero quiero seguir intentándolo y ver a dónde me lleva. Pensé que tenía todo visto en este mundo, había sentido una mezcla de sensaciones inéditas e inexplicables. Vuelve el amor, amor que jamás se marchó. Vuelven las ansias, el sudor, las excitaciones, los espejos empañados y corazones estremecedores. Cosquilleos, sonrisas, carcajadas, salidas, escapadas, comidas, cenas y desayunos en la cama. Vuelve como huracán que arrasa mis sentidos, que da vueltas a mi cabeza deseando volverlo a ver, volver a percorrer calles desconocidas, escondites donde se ven la luna con mayor esplendor, escondites donde estemos solos, él y yo. 

Y más allá del deseo, nace el amor. Amor que empecé a conocer y experimentar muy pronto. Amor que levantó alas, destrozadas, quemadas, ahuyentadas. Alas que ya no eran alas. Pero él, indiferentemente me enseñó a volar, a sentirle con el viento, a rozar el filo del fuego, sentir las estrellas en mi pecho. Él me enseñó fantasías de un mundo que no conocía. 
Y el tiempo pasa, se hace largo y corto a su lado. Se hace extraño. Joven, con muchos proyectos en la vida, con ganas de vivirla y no perderse un segundo de ella, enamorada sin medida del joven que le robó esa vida que tanto quería. Ese anhelo, dejó de serlo. Había algo importante en aquellos recuerdos: una imagen. Una familia. Una vida. Un sueño. Un hombre. Mi propia vida.

Esa soy yo. Esperando ver pasar el tiempo, confiar que mi amor y el suyo serán eternos. Confiar que es algo verdadero, que no se diluye, que no tiene miedo de volverse loco y estúpido, que no se arrepiente, que quiere más y, sorprendentemente, tengo un amor perfecto. Alguien a quien aferrarme cuando quiero, alguien a quien ofrecerle como soy por dentro, que me conozca mejor que yo misma, alguien tan importante, que no me importaría dar la vida por él. ¿Por qué? Es ese amor loco y estúpido, que hace que sienta cosas insignificantes y a la vez placenteras, que hace que lo de todo, que disfrute de la vida, y todo eso que creía un sueño. 

Con él todo es perfecto, con él todo será eterno. 





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