sábado, 22 de septiembre de 2012

No me abandones.

Han pasado meses desde la última vez que le vi, no me pude despedir ni decirle cuanto le añoraba, cuanto había significado para mi. Siento como si le fallara y espero algún día poder abrazarle de nuevo y pasar junto a él horas interminables riendo, porque era lo único que hacíamos a parte de protegernos, siempre riendo. 

Y ahora cuando vengo aquí, imagino que este es el lugar que han ido a parar todo lo que he perdido desde la infancia. Me digo a mí misma, que si eso fuera cierto y esperase el tiempo suficiente vería como una diminuta figura aparece en el horizonte al final del prado; y se va haciendo más grande hasta que reconozco a Rafael. Me saludaría con la mano, y tal vez me hablaría. No permito que la fantasía vaya más allá, no lo soportaría. Y me consuelo pensando en que tuve suerte pasando tiempo con él. 


Quizás nunca lleguemos a entender lo que hemos vivido, o quizás nos haya faltado tiempo. 


"El momento de la muerte, como el final de una historia, cambia el significado de todo cuanto lo antecede". (Mary Catherine Bateson) 

No hay comentarios:

Publicar un comentario