viernes, 12 de octubre de 2012

Nadie sabe nada.

Primera parte. Ardiente y sofocante:

Mis ojos hierven,
una llama en mi interior se enciende,
mi mente se bloquea
y mis manos ardientes se alzan.

Piden justicia,
piden igualdad
democracia
y lealtad.

Desean rebelarse,
desean oponerse
a todas esas leyes
que no les dejan defenderse.

Unos reclaman ayuda
y luchan por nosotros,
otros lo dan por perdido
y se escapan como locos.

Políticos corruptos,
mentirosos y cabrones
nos dicen expresiones entre confesiones,
ocultadas en palabras, ocultadas en acciones.

Consternados estamos,
haciendo conspiraciones contra canallas
buscamos rebeliones
para enervar a los ladrones.

Segunda parte.  Ansiedad de querer, sed de matar:

Confesad, hijos del diablo!
dejad aquello que llevéis en las manos, soltadlo!
Almas inmunes al dolor ajeno
confesad que sois vosotros quienes roban el dinero.

Malditos bastardos
no piensan más que en ellos
y en aumentar sus riquezas
gracias al gobierno.

Devolved lo que nos quitasteis
aquello formaba la democracia
devolvednos nuestras vidas
con todas sus financias.

Morid pequeños inútiles,
morid en el infierno,
joder a otro que 
no sea vuestro pueblo.

Algún día Dios o cualquier ser mítico
castigará a los que no nos dejan avanzar
quizás seamos nosotros ese ser mitológico
capaz de cambiar a esta humanidad!








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